Querido/a joven

Deseo comenzar recordando una historia narrada por el evangelista San Juan que tal vez hayas oído alguna vez. La escena tuvo lugar en la montaña a donde solía ir Jesús de Nazaret para encontrarse con la multitud que le seguía. En un momento dado, se dio cuenta de que la gente estaba hambrienta y preguntó a su discípulo Felipe de dónde sacarían dinero para comprar alimento. Sucedió entonces algo precioso: había allí un joven que tenía cinco panes y dos peces; podría habérselos reservado para sí, podría haberlos vendido y hacer un buen negocio, pero generosamente los puso a disposición de Jesús que, con su milagro, hizo el resto, de modo que todas aquellas personas pudieron comer hasta saciarse.

¿Por qué crees que actuó Jesús de este modo? ¿No podía haber hecho el milagro ganando tiempo y sin necesidad de movilizar a nadie? Ciertamente. Pero Jesús quería responsabilizar a los discípulos de la atención a los necesitados. Ni a ellos ni a aquel joven los utilizó en beneficio propio, sino para el bien de los demás.

El Papa Francisco, como buen discípulo y anunciador de Jesucristo, está comprometido con los jóvenes, quiere acompañarte, ayudarte y comprometerse a tu lado en el servicio a los demás. Por eso, te dice con claridad: o nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda". También nuestra Iglesia diocesana de Astorga, con su Obispo a la cabeza, desea encontrarse contigo, escucharte, acompañarte y comprometerse a tu lado en la solución de los múltiples problemas que sufrís los jóvenes y sufrimos también el resto de ciudadanos. Por eso, te invito a participar en el Proyecto Jóvenes Acompañados. Pronto vas atener a tu disposición la plataforma digital "vivitastorga" en la que encontrarás toda la información que necesitas en orden a participar junto a otros muchos jóvenes inquietos como tú en este proyecto que comienza con una encuesta que te invito a contestar antes del final del presente año y continuará con una asamblea en Ponferrada el 20 de marzo del próximo año.

Para concluir, quiero anunciarte la gran noticia: Cristo vive, no es alguien del pasado y, "si Él vive -como dice el Papa Francisco- entonces sí podrá estar presente en tu vida, en cada momento, para llenarlo de luz. Así no habrá nunca más soledad ni abandono".

Si Dios quiere, pronto viviremos la alegría del encuentro. Recibe mi bendición y saludo.

Firma de Mons. Jesús Fernández González